A Call for Peace in Our Community

October 10, 2014
FOR IMMEDIATE RELEASE
For more information contact: 
Gabe Jones
Community Relations Specialist
Phone: 314.792.7557

Archbishop Robert J. Carlson Renews the Call for Peace in St. Louis

Una versión en español está disponible a continuación

ST. LOUIS – Most Reverend Robert J. Carlson, Archbishop of St. Louis, today renewed his call for peace in the St. Louis community with the following statement:

By now we should all realize that there is no going back to the status quo following the tragic shooting of Michael Brown. Rightly so! The status quo was not good enough. This tragedy has left a community struggling to cope with anger and frustration that it had repressed for many years. Now is our moment of truth. We can let the anger and frustration spill over in violence, and then be repressed again. Or we can take the opportunity to break the cycle and address the underlying issues that cause the anger and frustration.

But we need to keep in mind the issues here are bigger than Ferguson. They are as deep as the hold of sin on the human heart and as broad as the solidarity of the entire human race. That means we will not be able to fix things quickly. But we have to move forward. And it is not just Ferguson or the greater St. Louis metropolitan community, but the entire country and the whole Church that needs to look at these issues.

Is it not a sad reality that we integrated professional baseball and schools a long time ago, but we have not integrated everyone's heart?

The sin of racism in our cities and our nation must be dealt with, but never with violence. There are small but vocal groups currently threatening violence. I urge anyone who feels the desire to violently lash out to first pause and consider the potential consequences of their actions: Will violence make the situation right? Will it right the wrongs? Or will it only make things worse? The unrelenting desire for revenge is a poison that seeps into our souls and can become contagious carrying with it a commitment to violence.

As Dr. Martin Luther King Jr. said, "Returning violence for violence multiplies violence, adding deeper darkness to a night already devoid of stars...Hate cannot drive out hate: only love can do that."
What's the solution? For all of us to be quick to apologize for our own faults, and as quick to forgive the faults of others as we want them to be in forgiving ours.

We need to come together in prayer and dialogue to address the deeper underlying issues – family breakdown, racial profiling, quality education, abuses of authority, lack of gainful employment, fear of one another, mistrust of authority, black on black violence, and white flight.

In God we are all one family and we need to call upon Christ the Prince of Peace in prayer to give us the strength to sit down together as brothers and sisters.

So, let's ask: what blueprint does God have in mind for us? And let's remember that Christ gave us the blueprint: to love God with all our heart and mind and soul and strength, and to love our neighbor as ourself. What that means for us is that we must respect the dignity of each other. We show that respect by having a willingness to sit down together and dialogue, by having the humility to admit our mistakes and say we are sorry, and by praying for one another – yes, praying! Praying that God fills our hearts with love for one another, removes the hate we have allowed to fester there, and teaches us how to express our love in concrete ways.

It is no longer the time to ask "What would Jesus do?" It is time to ask "What is Jesus doing?" What Jesus is not doing is adding violence to violence. Remember what he said to his disciples in the Gospel of Luke when they asked if they should call down fire from Heaven to consume a town that didn't welcome him? (Lk 9:54). He rebuked them. Jesus is also not ignoring the problem and hoping it will go away! What Jesus is doing is pleading with us to listen to each other, respect each other, and help each other.

That's the same Jesus who said: "Blessed are the peacemakers, for they will be called children of God." Christ calls us to promote peace, not provoke violence. Our Lord Himself suffered the most terrible of injustices, because although incapable of doing wrong, He was nevertheless condemned to suffer and die on the cross. And when one of his disciples responded by lashing out in violence he said "Put away your sword!"

Inspired by the example of Christ, I fervently renew my call to everyone in Ferguson and the greater St. Louis community: be an instrument of peace amid the chaos! Work for calm in the turmoil!

If we depart from God's blueprint, the fruit of our thoughts and actions will not be peace but its opposite – force and violence!

It's time to turn to a different kind of power – persuasion and service. It is the way of Gandhi and Blessed Teresa of Calcutta. It is the way of the Lord who is filled with love and mercy. It is the way each of us should be. May the God who suffered on the Cross fill us with love, and guide our thoughts and actions.

#CatholicSTL 

 


ST. LOUIS -El Reverendísimo Robert J. Carlson, arzobispo de St. Louis, renovó hoy su llamado a la paz en la comunidad de Saint Louis con la siguiente declaración:

A estas alturas todos deberíamos darnos cuenta de que no hay marcha atrás en la situación actual tras el trágico tiroteo de Michael Brown. ¡Y con razón! El status quo no era aceptable.  Esta tragedia ha dejado  a una comunidad luchando por hacer frente a la ira y la frustración que ha reprimido durante muchos años. Este es nuestro momento de la verdad. Podemos dejar que el enojo y la frustración se desborden en la violencia, para luego ser reprimidos otra vez. O podemos aprovechar la oportunidad de romper el ciclo y hacer frente a los problemas subyacentes que causan la ira y la frustración. 

Pero debemos tener en cuenta que los problemas presentes son aún más grandes que Ferguson mismo. Ellos son tan profundos como el asecho del pecado en el corazón humano y tan amplios como la solidaridad de toda la raza humana. Esto significa que no vamos a ser capaces de arreglar las cosas rápidamente. Pero tenemos que seguir adelante. Y no es sólo Ferguson o la comunidad metropolitana de Saint Louis, sino todo el país y la Iglesia que en un todo, tienen que analizar estos problemas.

 ¿No es una triste realidad que hayamos integrado desde hace mucho tiempo el béisbol profesional y las escuelas, pero no hemos integrado aún el corazón de todos?

 El pecado del racismo en nuestras ciudades y en nuestra nación debe ser tratado, pero nunca con violencia. Hay grupos pequeños pero audibles que actualmente amenazan con violencia. Insto a cualquier persona que sienta el deseo de atacar violentamente a hacer primeramente una pausa y considerar las consecuencias potenciales de sus acciones: ¿Será la violencia la que corrija la situación? ¿Va a enmendar los errores? ¿O simplemente empeorarán las cosas? El deseo implacable de venganza es un veneno que se filtra en nuestras almas y puede llegar a ser contagioso llevando consigo un compromiso con la violencia.

 Como dijo el Dr. Martin Luther King Jr. : "Devolver la violencia con violencia multiplica la violencia, añadiendo una oscuridad más profunda a una noche ya desprovista de estrellas... El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacerlo."

 ¿Cuál es la solución? Que todos nosotros pidamos rápidamente perdón por nuestras propias faltas, y que con la misma rapidez perdonemos las faltas de los demás,  así  como queremos que los demás perdonen las nuestras.

 Tenemos que unirnos en la oración y el diálogo para abordar los problemas subyacentes más profundos -  desintegración familiar, perfilado racial, calidad de la educación, abusos de autoridad, falta de empleo justamente remunerado, miedo de unos a otros, desconfianza en la autoridad, violencia en la comunidad afroamericana,  y el éxodo de la población blanca.

 En Dios todos somos una familia y tenemos que pedir en oración a Cristo, el Príncipe de la Paz, que nos dé la fuerza para sentarnos juntos como hermanos y hermanas.

Preguntémonos entonces: ¿Qué plan tiene Dios en mente para nosotros? Y recordemos que Cristo nos dio el modelo: amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Lo que esto significa para nosotros es que tenemos que respetar la dignidad de cada uno. Se demuestra este respeto teniendo la voluntad de sentarnos juntos y dialogar, teniendo la humildad de admitir nuestros errores y decir que lo sentimos, y orando unos por otros - ¡sí, orando! Orando para que Dios llene nuestros corazones con amor hacia nuestro prójimo, para que elimine el odio que hemos permitido se arraigue en  nuestros corazones,  para que nos enseñe la manera de expresar nuestro amor en formas concretas.  

Ya no es momento de preguntar "¿Qué haría Jesús?" Es el momento de preguntar: "¿Qué está haciendo Jesús?" Lo que Jesús no está haciendo es agregar violencia a la violencia. Recuerden lo que dijo a sus discípulos en el Evangelio de Lucas, cuando le preguntaron si deberían hacer descender fuego del cielo para consumir un pueblo que no le dio la bienvenida? (Lc 09:54). Él los reprendió.  ¡Jesús tampoco está ignorando el problema y esperando que este desaparezca! Jesús nos está suplicando que nos escuchemos unos a otros, nos respetemos mutuamente, y nos ayudemos como hermanos.  

Ese es el mismo Jesús que dijo: "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios." Cristo nos llama a promover la paz, no a provocar la violencia. Nuestro Señor mismo sufrió la más terrible de las injusticias; aunque  incapaz de hacer mal, Él fue, sin embargo, condenado a sufrir y morir en la cruz. Y cuando uno de sus discípulos respondió con la violencia, le dijo "¡Guarda tu espada!"

Inspirado por el ejemplo de Cristo, renuevo con fervor mi llamado a todas las personas en Ferguson y la gran comunidad de Saint Louis: ¡Sean  un instrumento de paz en medio del caos! ¡Trabajen por la calma en el caos!

Si nos apartamos del plan de Dios, el fruto de nuestros pensamientos y acciones no será la paz, sino lo opuesto - ¡la fuerza y la violencia!

Es hora de intentar un tipo diferente de poder - la persuasión y el servicio. Es la manera de Gandhi y la Beata Teresa de Calcuta. Es el camino del Señor que está lleno de amor y misericordia. Es la forma en que cada uno de nosotros debe ser. Que el Dios que sufrió en la Cruz nos llene de amor, y guíe nuestros pensamientos y acciones.